Historias de terror en las escuelas: leyendas que siguen vivas en los pasillos 🕯️🏫
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Dicen que la escuela es un lugar para aprender, convivir y soñar con el futuro…
pero cuando cae la noche, los pasillos vacíos esconden secretos que pocos se atreven a contar. 👀
Entre pupitres olvidados, baños clausurados y ecos de voces que no deberían escucharse, nacen las leyendas que han puesto los pelos de punta a generaciones enteras de estudiantes, docentes y veladores.
Bienvenidos a Chisme Pedagógico – edición terror, una serie especial del mes de octubre y Día de Muertos, donde recopilamos las historias más escalofriantes que se cuentan en las escuelas.
Esas que quizá escuchaste…
o peor aún… viviste.
Las historias de terror más comunes en las escuelas 🎒👁️
Antes de entrar al relato principal, hagamos un recorrido por las leyendas que se repiten, casi idénticas, en escuelas de todo México y Latinoamérica.
🚽 El baño embrujado
Siempre hay uno.
- Luces que se prenden y apagan solas.
- Espejos donde dicen ver rostros extraños.
- El famoso “baño que siempre está cerrado” porque algo pasó ahí.
Nadie sabe exactamente qué… pero nadie entra.
🎒 La niña (o el niño) fantasma
Un alumno que aparece en:
- Pasillos
- Canchas
- Biblioteca
No figura en ninguna lista oficial.
Viste uniforme antiguo.
A veces pide ayuda para “encontrar a su mamá”.
Y cuando alguien pregunta por él… nadie sabe de quién hablan.
🍎 La maestra o directora que nunca se fue
Historias que circulan en voz baja:
- Tacones que se escuchan en los pasillos de madrugada.
- Juntas donde “alguien más” estaba sentado.
- Libros o planeaciones que se mueven solos en la oficina.
Como si alguien siguiera trabajando… incluso después de la muerte.
🚪 El salón clausurado
Un aula cerrada “por remodelación” desde hace años.
Rumores de accidentes, caídas, muertes.
Los vigilantes juran escuchar ruidos, pasos, sombras.
Nadie entra. Nadie pregunta demasiado.
⚰️ “La escuela fue construida sobre un cementerio”
La explicación favorita para todo lo inexplicable.
Y la que más miedo provoca… porque a veces resulta ser verdad.
Lee las historias completas
Una historia real: el edificio donde nadie debía subir 🎹🕯️
Esta historia circula en foros, testimonios y relatos compartidos por exalumnos.
Y aunque muchos intentan explicarla… nadie ha logrado olvidarla.
Cuando yo estaba en tercer grado, todo lo extraño me pasó ese año. No sé por qué, pero fue como si el miedo me persiguiera a todas partes…
En la escuela había un jardín antiguo, abandonado, convertido en basurero. A un lado, un edificio viejo donde después construyeron uno nuevo para los salones de quinto y sexto.
Tenía cuatro pisos… y todos conocían el rumor:
👉 El último piso estaba embrujado.
Decían que ahí se aparecía una monja.
Que había muertes, suicidios…
y que todavía guardaba un piano en silencio.
Yo pensaba que era solo para asustarnos.
Hasta que un miércoles de madrugada, llegamos temprano al entrenamiento de voleibol.
El guardia nos dejó pasar. Éramos diez jugadoras.
Desde el inicio, algo se sentía mal. El entrenador estaba distinto… frío.
Entonces dio la orden:
—Corran al edificio nuevo. Suban hasta el cuarto piso.
Nos quedamos heladas.
El cuarto piso llevaba años cerrado.
Después de insistir, aceptó que subiéramos solo hasta el tercero.
La primera vuelta fue normal.
La segunda también.
Pero en la tercera… ocurrió.
🎹 El piano comenzó a sonar.
Una melodía lenta, profunda.
Venía de arriba.
Del cuarto piso.
El miedo se apoderó de nosotras. Bajamos corriendo. Una compañera cayó. Al ayudarla, levanté la vista…
y la vi.
Una sombra vestida de monja nos observaba desde las escaleras.
Las luces parpadeaban. Algunas lloraban.
Entonces apareció el guardia… pálido, temblando.
—¡Salgan de la escuela, ya! —gritó.
Al salir, volteé.
En la ventana del cuarto piso… ahí estaba la figura.
El guardia también la vio.
—No viste nada —me susurró—. Reza… y olvida.
Después de esa noche:
El entrenador enfermó gravemente.
Varias alumnas enfermaron.
El guardia renunció.
El cuarto piso fue clausurado.
Pero nadie olvidó.
Porque ese día quedó claro que las historias de terror en la escuela no siempre son cuentos.













