Mi peor susto como maestro nuevo

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La historia del error que terminó en regaño… y en aprendizaje

En este episodio, te cuento uno de esos momentos que ningún docente olvida: el primer gran error como maestro de nuevo ingreso, ese que te deja sudando frío, cuestionando tu vocación… y riéndote años después (cuando ya sanó el trauma, claro 😅).

🎬 ¿Qué sucede en este episodio?

Cuento la experiencia de los primeros días frente a grupo y cómo un error —producto de los nervios y la inexperiencia— terminó convirtiéndose en un regaño monumental. Ya sabes: uno llega bien ilusionado, pero la realidad docente tiene un sentido del humor muy retorcido.

🔥 El momento incómodo que lo detonó todo

  • El fallo ocurrió en mis primeros días, cuando una mamá se me acercó. 

  • El resultado: alumnos confundidos, yo peor… y un regaño que todavía resuena en mi memoria escolar.

  • Ese instante se volvió el bautizo oficial en el “bienvenido a la vida docente, donde todo puede salir mal en segundos”.

🤯 ¿Cómo lo vivió?

Entre miedo, pena y la sensación de “trágame tierra”, este episodio muestra lo que muchos maestros novatos viven en silencio:

  • Dudas sobre si realmente somos buenos para esto.

  • La culpa por no querer fallarle al grupo.

  • La presión de querer hacerlo perfecto desde el día uno.

🌱 Lo que podemos aprender  

De ese susto salieron varias lecciones que hoy agradezco:

  • Equivocarse no te hace mal maestro, te hace humano.

  • La resiliencia docente se construye con estos tropiezos.

  • Ser capaz de admitir errores y escuchar retroalimentación es clave para crecer.

  • No se trata de no fallar, sino de aprender a levantarse con más claridad.