¿Qué significa crecer en redes sociales?

Las nuevas generaciones no crecieron simplemente utilizando redes sociales; crecieron incorporándolas como parte de su vida cotidiana. Comprender qué significa crecer en estos espacios ayuda a interpretar mejor cómo los adolescentes construyen relaciones, identidad y sentido de pertenencia en la actualidad.

Introducción

Pocas expresiones aparecen con tanta frecuencia cuando hablamos de adolescentes como esta: “Crecieron en redes sociales.”

La frase suele utilizarse para explicar casi cualquier comportamiento juvenil. Si un estudiante pasa mucho tiempo con el celular, se dice que creció en redes sociales. Si prefiere comunicarse por mensajes antes que hablar cara a cara, también. Si sigue tendencias, consume videos cortos o utiliza expresiones que los adultos desconocen, la explicación vuelve a ser la misma.

Pero esa frase plantea una pregunta mucho más interesante.

¿Qué significa realmente crecer en redes sociales?

Porque crecer en redes sociales no significa únicamente utilizar aplicaciones desde una edad temprana. Significa desarrollar buena parte de la vida cotidiana en espacios donde también ocurren conversaciones, amistades, conflictos, aprendizajes, formas de reconocimiento y procesos de construcción de identidad.

Comprender qué significa crecer en redes sociales implica dejar de pensar únicamente en las plataformas y comenzar a comprender cómo cambió la experiencia de crecer para las nuevas generaciones.


¿Qué significa crecer en redes sociales?

Crecer en redes sociales significa desarrollar una parte importante de la vida personal y social en espacios digitales donde también se construyen relaciones, identidad, pertenencia y formas de participación. No implica vivir desconectado de la realidad, sino habitar una realidad donde lo presencial y lo digital forman parte de una misma experiencia cotidiana.

Para quienes crecimos antes de internet, existe una diferencia muy clara entre la vida “real” y la vida “en línea”.

Para muchos adolescentes esa separación prácticamente no existe.

Una conversación puede comenzar durante la clase, continuar en WhatsApp, seguir por la noche en un videojuego y retomarse al día siguiente en la escuela.

No sienten que hayan cambiado de mundo.

Simplemente continúan relacionándose.


Las redes sociales no sustituyen la vida social

Existe una idea muy extendida según la cual las redes sociales reemplazaron las relaciones humanas.

Sin embargo, las investigaciones muestran una realidad mucho más compleja.

Danah Boyd encontró que los adolescentes utilizan estos espacios principalmente porque desean estar con otras personas. Las plataformas digitales funcionan como lugares donde continúan conversaciones, fortalecen amistades, construyen comunidades y encuentran formas de participación que muchas veces no están disponibles en otros espacios.

Las redes sociales no sustituyen la necesidad de convivir.

La acompañan.

Los adolescentes siguen buscando amistad.

Siguen necesitando pertenecer.

Siguen intentando descubrir quiénes son.

Lo hacen en escenarios distintos.


Crecer en redes sociales también significa crecer frente a otros

Toda generación ha construido su identidad frente a la mirada de otras personas.

La diferencia es que hoy esa mirada puede ser mucho más amplia.

Cada fotografía compartida.

Cada publicación.

Cada comentario.

Cada video.

Forma parte de una interacción donde los adolescentes reciben respuestas, reconocimiento, críticas o apoyo.

Erving Goffman explicaba que la identidad se construye en la interacción cotidiana y que las personas presentamos distintas versiones de nosotros mismos dependiendo del contexto en el que participamos. Las redes sociales no modifican esta necesidad profundamente humana; simplemente amplían los escenarios donde ocurre.

Por eso muchos adolescentes dedican tiempo a decidir qué compartir, cómo expresarse o qué aspectos de sí mismos mostrar.

No porque vivan pendientes únicamente de la aprobación.

Sino porque la identidad siempre se construye en relación con otras personas.


La experiencia de crecer se volvió más amplia

Uno de los cambios más importantes no tiene que ver con la cantidad de tecnología disponible.

Tiene que ver con la cantidad de experiencias que hoy pueden formar parte de la adolescencia.

Un estudiante puede descubrir una pasión por la astronomía gracias a una comunidad internacional.

Otro puede aprender música siguiendo a creadores de contenido.

Una adolescente puede encontrar personas que comparten sus intereses sin importar dónde vivan.

Los públicos en red permiten que muchas experiencias de aprendizaje, amistad y pertenencia ocurran más allá de los espacios tradicionales. Las plataformas amplían las posibilidades de encuentro y participación sin eliminar la importancia de la vida presencial.

Crecer en redes sociales significa crecer con un mapa de posibilidades mucho más amplio que el de generaciones anteriores.


¿Cómo llega todo esto a la escuela?

Aunque muchas de estas experiencias ocurren fuera del horario escolar, llegan diariamente al aula.

Los estudiantes llevan consigo referencias culturales que conocieron en internet.

Comunidades de las que forman parte.

Conversaciones iniciadas la noche anterior.

Intereses que desarrollaron fuera del currículo.

Nuevas maneras de comunicarse.

La escuela ya no recibe únicamente estudiantes.

Recibe también todas las experiencias que esos estudiantes construyen en otros espacios.

Comprender esto permite interpretar con mayor profundidad muchas situaciones que observamos cotidianamente.


¿Qué nos revela esto sobre la educación actual?

Quizá el mayor cambio no sea que existan redes sociales.

El verdadero cambio es que la experiencia de crecer dejó de desarrollarse únicamente dentro de instituciones relativamente delimitadas como la familia o la escuela.

Hoy los adolescentes construyen buena parte de su vida social en múltiples escenarios que permanecen conectados entre sí.

Esto transforma la manera en que aprenden, participan, construyen relaciones y desarrollan su identidad.

Comprender esta transformación no significa pensar que toda interacción digital es positiva.

Significa reconocer que educar hoy implica comprender un contexto profundamente distinto al que conocieron generaciones anteriores.


Lo importante no son las redes sociales

Si reducimos esta conversación únicamente a TikTok, Instagram o cualquier otra plataforma, perderemos de vista el fenómeno principal.

Lo importante no son las aplicaciones.

Lo importante es comprender que las formas de crecer cambiaron.

Los adolescentes siguen enfrentando las mismas preguntas que todas las generaciones.

¿Quién soy?

¿Dónde pertenezco?

¿Con quién quiero compartir mi vida?

Lo que cambió fueron los escenarios donde hoy buscan esas respuestas.

Y comprender esos escenarios resulta indispensable para comprender también la educación contemporánea.


Ejemplos que vemos todos los días

Una estudiante descubre su interés por la fotografía gracias a una comunidad de creadores que sigue desde hace varios años.

Un grupo organiza actividades escolares utilizando herramientas colaborativas que conocieron en internet.

Un adolescente encuentra amistades con quienes comparte un interés muy específico que nadie de su entorno inmediato tenía.

Otro aprende habilidades que posteriormente pone en práctica dentro de la escuela.

Todos estos ejemplos muestran que crecer en redes sociales no significa vivir únicamente frente a una pantalla.

Significa construir parte de la experiencia de crecer en espacios donde también se aprende, se convive y se pertenece.

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Preguntas para pensar

  • ¿Qué significa hoy crecer cuando buena parte de la vida social también ocurre en espacios digitales?
  • ¿Qué aspectos de la experiencia de nuestros estudiantes permanecen invisibles si solo observamos lo que sucede dentro de la escuela?
  • ¿Cómo cambia nuestra comprensión de la educación cuando reconocemos que crecer también implica habitar públicos en red?

Reflexión final

Crecer en redes sociales no significa que los adolescentes hayan dejado de vivir la realidad. Significa que su realidad incorpora nuevos espacios donde también construyen amistades, identidad, aprendizajes y formas de participar en la vida social.

Comprender este cambio no implica idealizar la cultura digital, sino reconocer que las nuevas generaciones crecieron en un mundo donde lo presencial y lo digital dejaron de ser experiencias separadas.

Antes de preguntarnos cuánto influyen las redes sociales en los adolescentes, quizá deberíamos preguntarnos qué nos enseñan sobre la manera en que hoy se experimenta el hecho de crecer.